El yacimiento tartésico “El Turuñuelo’ es el más grande y mejor conservado tanto en Extremadura como en Andalucía, segun remarcaba ayer Sebastián Celestino, director del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) y responsable de la excavación de dicho emplazamiento que ocupa unas dos hectáreas aproximadamente y que data de unos 2.500 años de antigüedad.

Dicha ubicación era visitada este martes por la secretaria General de Cultura de la Junta de Extremadura, Miriam García Cabezas, que estuvo acompañada por el Alcalde de Guareña y el Concejal de Cultura, Abel González y José Luís Álvarez, respectivamente, del director general de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural, Francisco Pérez Urbán, así como del responsable de la excavación.

García Cabezas, ha asegurado que, cuando el yacimiento arqueológico tartésico de ‘El Turuñuelo’ sea conocido “atraerá sin duda a los investigadores, que colocarán un punto más en el mapa científico de Extremadura”.

Este yacimiento es “un ejemplo más del poblamiento tartésico en Extremadura, y más concretamente en las vegas altas del Guadiana“, que se suma a otros ya conocidos como Cancho Roano o La Mata y que destaca por “su buena conservación”, según ha informado la Junta de Extremadura en nota de prensa, de ahí que, en opinión del director del IAM, “se tardará todavía mucho tiempo en acabar el trabajo arqueológico” en el yacimiento de ‘El Turuñuelo’.

Lo prioritario para próximas campañas, ya que de momento solo se ha excavado completa la habitación principal, es conocer la planta del edificio, ya que se trata de una estructura arquitectónicamente “compleja”, que, para Celestino, viene a reforzar la idea de que la cuenca media del Guadiana “tenía una importancia muy superior en la cultura tartésica de lo que se creía hasta ahora”.

El “buen estado” de conservación de ‘El Turuñuelo’ ha permitido recuperar vigas de madera, restos de estucados de colores, y piezas de cerámica, hierro o bronce, además de elementos “más curiosos”, como bisagras de puertas, esteras de esparto o cereales.

Aunque “es pronto” para saber cuál era la función de este edificio tartésico aislado, el director del IAM considera que “probablemente” fuera “una residencia de prestigio, con un carácter simultáneo de palacio y santuario, ya que en la habitación excavada ha aparecido un altar en forma de piel de toro extendida”.

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