El pasado miércoles el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura aprobaba la declaración como Bien de Interés Cultural, del Yacimiento Tartésico de las Casas del Turuñuelo, situado dentro del término municipal de Guareña.

Dicha declaración, que ha sido publicada este martes en el Diario Oficial de Extremadura, está catalogada en la categoría de zona arqueológica, ya que es un “lugar donde existen bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica, tanto si se encuentran en la superficie como si se encuentran en el subsuelo o bajo las aguas que discurran dentro del territorio de la comunidad”.

Ya la semana pasada se destacaba, y también se recoge en el decreto publicado este martes, que este yacimiento, es un edificio protohistórico construido en tierra mejor conservado del mediterráneo occidental, ya que mantiene en pie sus dos plantas constructivas y que cuenta con un excelente estado de conservación que ha permitido documentar técnicas constructivas hasta ahora desconocidas de la cultura tartésica, muchas de ellas atribuidas a épocas posteriores.

También se destaca la existencia de una bóveda de ladrillo que cubría la estancia principal, de 60 metros cuadrados, o los grandes sillares realizados con mortero de cal empleados para la construcción de una escalinata monumental de casi tres metros de altura que sirve para comunicar el patio con la planta superior.

A su vez, se ensalza el dominio en el empleo de la cal que queda patente en la realización de una bañera esculpida sobre un bloque de este material, un elemento inédito hasta estos momentos; o los enlucidos de diferentes colores que decoran los alzados de adobe de las estancias del edificio; elementos que atestiguan la capacidad y el conocimiento arquitectónico de la cultura tartésica en su fase final.

En la argumentación de esta declaración, se destaca el hallazgo de un gran sacrificio de animales que a modo de hecatombe se ha documentado en el patio del edificio que sobre el suelo de pizarras y componiendo una escena bien diseñada, se dispusieron 53 caballos, cuatro vacas, tres cerdos y un perro, una operación que se debe relacionar con el ritual que acompañó a la clausura del edificio.

La humedad constante del yacimiento ha permitido la conservación de gran parte de la materia orgánica, como tejidos, de los que se conservan esteras de esparto trenzado que cubrían los suelos, sacos de lino conteniendo semillas o el fragmento de lana más antiguo hasta ahora documentado en la Península Ibérica.

Delimitación y justificación de la zona arqueológica

El decreto de la declaración, que delimita y justifica la zona arqueológica donde está situado el yacimiento por la necesidad de protección y conservación, integra tanto el sector donde se localizan las estructuras documentadas, conservadas y visibles, como la superficie de dispersión de materiales arqueológicos en tanto que área susceptible de albergar restos arqueológicos en el subsuelo.

Por ello, también quedan protegidos la totalidad de los elementos materiales y contextos estratigráficos que componen el yacimiento arqueológico y de acuerdo con estos criterios, se justifica la inclusión dentro de los límites de la zona arqueológica de las dos parcelas que lo componen. En el área protegida como zona arqueológica se incluyen también las carreteras y caminos que estén situados dentro de sus límites.

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