El pasado viernes, Falange Auténtica en Guareña, registraba en el ayuntamiento un escrito en el que piden a las autoridades que tomen cartas en el asunto para evitar problemas de convivencia en nuestro pueblo. Dicho escrito, según informan en nota de prensa, surge a raíz de varios incidentes acaecidos en nuestro pueblo durante la semana pasada, en la que tuvo lugar una agresión machista y otra con arma blanca (protagonizadas ambas por la misma persona) a un vecino que intentó mediar en dicha agresión.

Por ello, y mediante dicho escrito dirigido al alcalde, solicitan, que como máxima autoridad del pueblo, tome las medidas necesarias para paliar la situación de alarma que de un tiempo a esta parte se viene generando en la población a raíz, primero, de un intento de robo en un cajero automático y a los pocos días una agresión con arma blanca a un vecino que mediaba ante un caso flagrante de violencia doméstica en plena calle. Ambos casos parecen haber sido provocados por ciudadanos rumanos residentes en Guareña, recuerda dicha nota.

“Aunque para nosotros tan alarmante como los casos citados es la respuesta que un grupo de jóvenes ha dado en forma de agresión verbal e insultos a toda la colectividad de ciudadanos rumanos, culpando a la totalidad de unos actos puntuales y condenables”, explican desde la junta local de dicha formación.

Además, recuerdan que hasta la fecha, se puede considerar que Guareña ha sido una localidad que no se ha caracterizado por problemas de convivencia entre ciudadanos de distintas nacionalidades, razas y culturas, por la que piden al alcalde que tome las medidas oportunas para evitar cualquier tipo de agresión, física, verbal, utilización de armas, etc., así como la posible respuesta xenófoba.

Para ello creen, que el primer paso sería conocer las circunstancias en la que determinada población de procedencia rumana vive en Guareña. Parece que se dan condiciones de hacinamiento e infravivienda, niños sin escolarizar y demás circunstancias que constituyen el caldo de cultivo para actos delictivos.

Termina dicho escrito registrado, que no quieren ser alarmistas, ya que no les mueven sentimientos de rechazo a ninguna colectividad, etnia o raza, dicen, “máxime teniendo en cuenta sus profundas convicciones humanistas, pero creen que ha llegado el momento de tomar las medidas necesarias para evitar posibles brotes o focos de violencia fruto de las condiciones de vida en las que se encuentran determinados colectivos, así como la respuesta xenófoba y desproporcionada de ciertos vecinos”, concluyen.

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