La madrugada de este sábado 27 al domingo día 28 de marzo se producirá el cambio de adaptación al horario de verano, por lo que habrá que adelantar los relojes una hora, de tal forma que a las a las 2:00 de la madrugada serán las 3:00. Así que este fin de semana tendrá una hora menos, en cumplimiento de la Directiva Europea que rige el denominado Cambio de Hora y que afecta a todos los Estados miembro de la Unión Europea, y cuyo objetivo es ajustar la jornada laboral a las horas de luz natural y tener así, más horas de luz durante el día.

Esta medida se lleva a cabo en unos 70 países en todo el mundo. Japón es el único país industrializado que no se ha adaptado aún a esta normativa. En concreto, se aplica en todos los países de Europa, América del Sur, África y en algunas zonas de Estados Unidos y Canadá.

El motivo de cambiar la hora es contribuir al ahorro energético al aprovechar durante más tiempo las horas de luz solar en los horarios de trabajo y reducir así el consumo eléctrico, ya que amanece más tarde y se alarga la luz del día.

La Comisión Europea considera que el consumo de energía no es el único aspecto positivo, sino también subraya otros impactos sobre sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo, los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio.

El cambio de hora permitirá reducir, según los expertos, un 5% el consumo eléctrico en iluminación, equivalente a 300 millones de euros. Esta medida, que cuenta con sus defensores y detractores, es de obligatorio cumplimiento en los veintiocho estados miembros de la Unión Europea. Comenzó a extenderse a partir de 1974 debido a la primera crisis del petróleo.

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